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Como Cuidar las Emociones de las Personas Dependientes

En el cuidado de personas mayores y dependientes es preciso ser capaz de distinguir las diferentes emociones que experimenta un usuario y que podrá manifestar de maneras muy variadas. En este sentido, se establecen tres sistemas de respuesta:

Respuesta motora. Las emociones pueden verse claramente en la apariencia física del otro. Su reacción quedará reflejada en la expresión facial, los gestos, el movimiento o la postura, pero también en el tono de voz en caso de que el usuario pueda comunicarse de manera oral.

Respuesta cognitiva. Esta es subjetiva y se manifiesta en el comportamiento de la persona, ya sea de manera controlada o no. En este tipo de respuesta se produce una interacción por parte del interlocutor.

Respuesta fisiológica. Esta reacción puede ser percibida o no por el cuidador.  Se puede manifestar en cambios en el organismo que se aprecian de manera externa, como tensión muscular, sudoración y escalofríos o producidos de manera interna, pasando desapercibidos a simple vista. En estos últimos se contemplan cambios metabólicos, endocrinos, inmunológicos o viscerales. Un ejemplo podría ser el dolor de cabeza o de estómago.

Conociendo estos tres tipos de reacciones, el cuidador de personas dependientes tendrá la capacidad de distinguir el miedo, el asco, la ira, la alegría o la sorpresa con un simple vistazo. Sin embargo, será a partir del conocimiento del usuario y del nivel de empatía con él cuando conseguirá saber cuáles son sus necesidades y gustos. De esta manera, se establecerá una relación de armonía entre cuidador y paciente.

Sentir una emoción es inevitable (alegría, miedo, tristeza, rabia…) y todo el mundo sabe que eso no se puede cambiar. Lo más recomendable es que cada uno de nosotros deberíamos dejar que esa emoción nos invada y poder gestionarla de manera consciente y correcta. Y es que, ¿sabes lo qué sucede cuando intentamos reprimir una emoción y nos negamos a experimentarla? Ocurre lo inevitable y es que tarde o temprano la emoción saldrá a flote, de la misma forma que pasa con el agua que siempre encuentra salida y rendija por la que fluir, y muchas veces con mayor intensidad. Y justo al contrario, también te pregunto, ¿sabes lo qué puede pasar si una emoción nos invade de manera exagerada sin ningún tipo de control, desbordando e invadiendo todo lo que encuentra a su paso? Que esa euforia emocional no es beneficiosa para tu bienestar emocional.

Sí, está comprobado que mi pensamiento y mi diálogo interno, eso que me digo a mí mismo y eso que me repito constantemente, influye de manera directa y muy potente en cómo me siento después. Así que, sabiendo esto,  ¿por qué no modificar esas afirmaciones si no son lo suficientemente agradables y positivas por otras que sí lo sean? .Pero antes de empezar a pensar de manera más positiva, primero tendremos que identificar, entender y vaciarnos de esos pensamientos que provocan o mantienen esas emociones desagradables y que nos hacen sentirnos tristes, asustados, enfadados. Así, una vez detectados, habrá que ir poco a poco cambiándolos y modificándolos por otros alternativos y positivos. ¿Cómo? Ayúdate de una libreta y de un bolígrafo. De esta forma podrás anotarlos y que ninguno se quede en el aire y escribe a su lado el pensamiento alternativo positivo. En esta estrategia la práctica continua es fundamental, cuánto más lo hagas, cada vez tardarás menos tiempo y con poco a poco, esta forma de pensar se automatizará y empezará a ser tu manera principal de pensar e interpretar la realidad que te rodea, consiguiendo, de verdad que te sientas mucho mejor, física y emocionalmente hablando.

código para acceder a la charla, el miércoles 7 a las 7 pm. por Google Meet

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CUIDANDO A LOS CUIDADORES

“Cuidando a los cuidadores” ya es una marca registrada 

Este programa, que busca capacitar a familiares sobre el cuidado de personas con enfermedades crónicas o en situación de discapacidad, obtuvo el certificado de “Registro de signo distintivo” por parte de la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC), que lo avala como una innovación de propiedad de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL).

Según explica la profesora Lorena Chaparro, de la Facultad de Enfermería de la UNAL, en muchos casos las innovaciones que se producen en el área de la salud corresponden a servicios y programas educativos con algún enfoque especial, los mismos que para su protección en materia de propiedad intelectual no pueden ser manejados bajo la figura de una patente, como ocurre en campos como la ingeniería o las ciencias básicas.

Por eso las docentes del Grupo de Investigación en Cuidado de Enfermería al Paciente Crónico desde 2005 vienen abanderando el proyecto de extensión solidaria “Cuidando a los cuidadores”, con el objetivo de que estos se empoderen dentro de su rol. En esta tarea optaron por el registro de marca ante la SIC para proteger el programa ante posibles imitaciones.

“Encontramos que el nombre “Cuidando a los cuidadores”, como etiqueta, estaba siendo usado por entidades privadas con fines económicos, por lo que quisimos proteger algo que tradicionalmente venía haciendo la Universidad y evitar confusiones entre los usuarios”, comenta la profesora Chaparro. Se trata de una gestión que inició en 2016 y contó con el acompañamiento del Grupo de Gestión de Propiedad Intelectual de la Sede Bogotá y de la Dirección de Investigación y Extensión.

El proceso se consolidaría casi dos años después debido a que, además de los trámites correspondientes ante la SIC, la gestión implicó un rediseño de la imagen que identificaba al programa y que también es protegida, junto con el nombre, en el registro de marca que fue entregado en febrero de este año.

“Recibimos el certificado de ‘Registro de signo distintivo’ con un logo y un nombre, con todas las especificaciones y unos servicios asociados que podemos brindar con esa marca”, comenta la docente.

Enfermeras capacitadoras

Entre dichos servicios se encuentran aquellos relacionados con agencias de empleo, colocación de personal médico y de enfermería, lo cual se traduce en la posibilidad de emplear a las enfermeras para capacitar a los cuidadores y a otras profesionales que deseen replicar el programa, dándole un reconocimiento económico o en especie a la UNAL.

“El otro servicio es asesoramiento y orientación profesional, cursos de educación a distancia y de instrucción, educación y formación para jóvenes y adultos, orientación profesional, consultoría y servicios de educación y formación”, detalla la docente.

Se espera que estas actividades generen un ingreso que haga sostenible el programa, que por ser de extensión solidaria solo recibía recursos por convocatorias de la Universidad. Este caso sentará un precedente para la inversión de este tipo de regalías específicamente en el programa que las produce, algo similar a lo que ocurre con las patentes.

“Queremos darle sostenibilidad al programa, de manera que se pueda alimentar de los recursos que se derivan del uso de la marca ofreciéndolo como extensión remunerada. Este tipo de procesos ya se adelantan con la Secretaría de Integración Social de Bogotá con la cual se firmó un contrato de 900 millones de pesos para aplicar el programa en cuidadores de adultos mayores en 19 localidades”, afirma la profesora Chaparro.

“Cuidando a los cuidadores” tiene sus antecedentes en la línea de investigación “Cuidando al paciente crónico”, conformada en 1994 alrededor de la Maestría en Enfermería de la UNAL Sede Bogotá.

Las docentes que lideran este programa han asesorado tesis de maestría, trabajos de especialización en Enfermería Cardiorrespiratoria y de pregrado, trayectoria que les ha permitido reconocer las vivencias en poblaciones de grupos de adultos con cáncer o alteraciones neurológicas, de ancianos con demencias, diabetes o artritis, y de niños con fibrosis quística, enfermedades neurológicas y cáncer.

“Es un programa para que el cuidador pueda sobrellevar la experiencia y no claudique por agotamiento; que tenga la capacidad de delegar en la toma de decisiones, de buscar ayuda, de darle un significado a la enfermedad del paciente, no de tragedia, sino de mirar también su vida hacia el futuro. No es un programa tradicional de delegarle al cuidador, sino de empoderarlo”, comenta la profesora Chaparro.