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LO QUE TODO CUIDADOR DEBE SABER SOBRE LA HIPERTENSION ARTERIAL

¿Qué es la hipertensión arterial?

La presión arterial es la fuerza necesaria para que la sangre circule a través de los vasos arteriales. Cuando esta fuerza ejercida por el corazón a las arterias de forma sostenida es excesiva o más alta de lo recomendable, se habla de hipertensión arterial (HTA). Actualmente existe consenso entre los expertos para definir la hipertensión como aquellas cifras de tensión arterial por encima de 140/90, si bien lo deseable sería estar en 130/80 como límite máximo. De estas dos cifras, una o ambas pueden ser altas en los hipertensos. Así pues nuestra tensión arterial es alta cuando supera las cifras de 140/90 mmHg. Se entiende que tenemos una presión arterial normal cuando la cifra que nos han medido es inferior a 120/80 mmHg. Y si estos valores de presión arterial son superiores a 120/80 pero no llegan a 140/90 se conoce como prehipertensión y habría que empezar a cuidarse aún más.

La hipertensión arterial es el principal factor de riesgo cardiovascular. Se la conoce como ‘el asesino silencioso’, porque en la mayoría de casos no presenta síntomas, por lo que se pueden llegar a desarrollar problemas cardiacos, cerebrales o renales sin ser conscientes de padecer hipertensión. La OMS estima que unos 1.000 millones de personas padecen hipertensión en todo el mundo, con unas cifras de mortalidad que se acerca a los 9 millones de fallecimientos anuales por esta causa. La hipertensión arterial es el principal factor de riesgo cardiovascular: afecta a casi la mitad de los hombres y a cuatro de cada diez mujeres.

Causas de hipertensión arterial

La mayor parte de las veces no hay una causa concreta desencadenante de hipertensión, por lo que se denomina hipertensión primaria o hipertensión esencial. El 90-95% de los hipertensos serían de este grupo. A pesar de no haber causa específica sí se sabe que hay condicionantes que aumentan la probabilidad de desarrollar hipertensión arterial, como son la edad avanzada –ya que los vasos sanguíneos se vuelven más rígidos a medida que envejecemos– y los antecedentes familiares de HTA.

La presencia de otras enfermedades como diabetes colesterol elevado y obesidad también predisponen a padecer hipertensión arterial (se conoce como hipertensión secundaria), así como si eres una persona que con frecuencia sufre estrés o ansiedad.

Hay un porcentaje más pequeño de casos en los que la hipertensión arterial es secundaria a alguna circunstancia concreta: consumo de alcohol (sobre todo en el sexo masculino), tabaquismo, algunos fármacos (corticoides, antiinflamatorios, anticonceptivos en mujeres, antimigrañosos), enfermedades renales, y otros trastornos menos comunes.

Riesgos y complicaciones de la hipertensión arterial

La hipertensión arterial es el principal factor de riesgo de las enfermedades cardiovasculares que son todas aquellas que afectan a los vasos arteriales (infarto de miocardio, ictus…). Particularmente es esencial la prevención y su control para evitar el ictus (tanto infarto cerebral como hemorragia cerebral). Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en nuestro entorno. Por tanto es prioritario que la población conozca cuáles son los factores de riesgo y las consecuencias de esta enfermedad de cara a tomar las medidas necesarias para modificar los estilos de vida e intentar el cumplimiento del tratamiento cuando el médico lo inicie. No existe un riesgo cero, y no hay línea divisoria por debajo de la cual no haya ningún riesgo, pero los valores en que consideramos la tensión normal son los que menor riesgo tienen de complicaciones.

Complicaciones de la hipertensión

La hipertensión puede ser el primer signo, y el más fácil de medir, que indique  que muchos órganos en el cuerpo están siendo atacados y corren el riesgo de sufrir lesiones. El reconocimiento precoz de lesiones, y el control y tratamiento de la hipertensión arterial, pueden retrasar el avance de las enfermedades cardiovasculares generadas por esta. Los principales órganos a los que afecta la hipertensión arterial son el corazón, los riñones, el cerebro y las arterias. En el corazón, la HTA es el principal factor de riesgo para enfermedades como la angina de pecho o el infarto de miocardio.

La tensión alta no controlada a lo largo del tiempo puede conducir a una insuficiencia renal que puede requerir diálisis. En el caso de los riñones, éstos pueden ser una complicación de la HTA, pero también el origen del problema puesto que se consideran una de las causas de hipertensión secundaria.

Como se ha mencionado con anterioridad, el ictus y la hipertensión arterial tienen una relación directa y potente. Y en cuanto a las arterias, la hipertensión provoca el deterioro de éstas provocando endurecimiento y estrecheces que pueden originar un déficit en el riego de los distintos órganos. Como es lógico, cuando ya existe una lesión orgánica en los tejidos (cerebro, corazón, riñón y vasos sanguíneos) el pronóstico es peor. Se pueden desarrollar enfermedades graves y que pueden provocar la muerte. En general, a más tiempo de evolución y peor control dé la presión arterial más posibilidades de que exista lesión en esos órganos.

Diagnóstico de la hipertensión arterial.

El diagnóstico de la hipertensión arterial debe hacerse con la medición de la presión arterial (esfigmomanometría) en la consulta o fuera de ésta. Consideraremos las cifras expuestas con anterioridad para establecer el diagnóstico. Para evitar una medición condicionada por estados emocionales alterados, ansiedad por la presencia del médico (“hipertensión de bata blanca”), etcétera, se aconsejan dos métodos:

  1. La auto monitorización de la presión arterial o AMPA: en la que uno mismo con un aparato digital correctamente calibrado y validado se realiza dichas mediciones en su domicilio. 
  2. La monitorización ambulatoria de la PA o MAPA: el dispositivo se coloca en el brazo del individuo durante 24 h y va registrando, cada 20 minutos durante el día y cada 40-60 minutos durante la noche, las distintas cifras de PA registrándolas en un aparato acoplado a la cintura.

La línea divisoria entre tensión normal y tensión alta es arbitraria, ya que no hay valores que signifiquen riesgo cero, pero si las presiones arteriales se mantienen en cifras superiores a 140/90 mm Hg en varias determinaciones (habitualmente un mínimo de tres) se establece el diagnóstico de hipertensión.

Pruebas complementarias.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un estudio básico que consiste en la realización de un electrocardiograma, un Análisis de Sangre para medir valores de glucosa, colesterol, potasio y creatinina (función renal), un análisis de orina  donde determinar la presencia de glucosa y proteínas, y un examen de fondo de ojo. Para el diagnóstico de la hipertensión secundaria se requieren estudios más sofisticados según la causa que se quiera demostrar. En cuanto a la detección del riesgo personalizado del paciente hipertenso, se puede realizar una medición del grosor de sus arterias carótidas, una determinación del índice tobillo-brazo (para verificar el daño arterial establecido en las ramas de la aorta) y un ecocardiograma que puede poner de manifiesto el crecimiento y un funcionamiento alterado del corazón como consecuencia de un mal control de la presión arterial.

Tratamiento no farmacológico de la hipertensión.

Los tres pilares sobre los que debe asentar tanto la prevención como el tratamiento inicial de la hipertensión (HTA) son la dieta, el ejercicio y el abandono del tabaco. Así:

  1. La dietas mediterráneas se considera la opción más saludable para este fin. En todos los hipertensos se recomienda una restricción moderada de sal, especialmente en individuos ancianos y de raza negra, que responden mejor a la disminución de sal. Por tanto, el consumo de sal no debe superar los 3-4 g/día, considerando también los alimentos con “sal oculta”, no sólo la que incorporamos en su elaboración. Igualmente, la reducción de peso si este fuera excesivo también es un aspecto fundamental, si bien una reducción de 5-10%, al menos como planteamiento inicial, puede ser un objetivo mucho más asequible que intentar conseguir el peso ideal.
  2. El ejercicio moderado y ajustado a cada individuo debe ser la herramienta para combatir el sedentarismo y la obesidad, con una media de 30 minutos de actividad aeróbica diaria (andar a paso ligero, nadar, correr, montar en bicicleta…). 
  3. Finalmente, el tabaquismo debe abandonarse con firmeza si se quiere prevenir la enfermedad cardiovascular en general, y la HTA en particular.  

Tratamiento farmacológico de la hipertensión.

El médico indicará el tratamiento que considere más apropiado a las circunstancias concretas del paciente para el control de la presión arterial, habitualmente con una sola pastilla. Este puede ser el tratamiento a largo plazo de un hipertenso, aunque en aquellos en los que no se consiga el objetivo o en los que aparezcan algunas de las complicaciones descritas, se añadirán otros fármacos. 

INVESTIGACION SOBRE LA MEJOR HORA PARA

TOMAR LA MEDICACION LOS HIPERTENSOS.

UNIVERSIDAD DE VIGO.

La investigación, publicada en European Heart Journal, en la que han intervenido 292 médicos, forma parte del Proyecto Hygia, y es la mayor realizada sobre la cronoterapia de los antihipertensivos. Los investigadores ajustaron los análisis realizados a los factores de riesgo individuales de los participantes, como sexo, edad, niveles de colesterol, tabaquismo, presencia de patologías como la diabetes o los problemas renales… Actualmente en las pautas para el tratamiento sobre la hipertensión arterial no se aclara si hay que tomar los fármacos antihipertensivos por la noche o por el día, tal y como recuerda el profesor de Bioingeniería y Cronobiología de la Universidad de Vigo, Ramón Hermida. Es más, muchos facultativos suelen recomendar la ingesta matinal, sin que ningún estudio demuestre que esta pauta reduzca el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Sin embargo, según revela un estudio capitaneado por Hermida, y realizado en los Laboratorios de Bioingeniería y Cronobiología de la Universidad de Vigo cuando los medicamentos para tratar la hipertensión se toman por la noche antes de acostarse, en lugar de por la mañana, la tensión arterial está mejor controlada, y se reduce en un 45% el riesgo de sufrir un infarto cardiaco un accidente cerebrovascular o una insuficiencia cardiaca.

Observaron que los pacientes que tomaban su tratamiento antihipertensivo antes de acostarse, en comparación con aquellos que se medicaban por la mañana, reducían en un 66% el riesgo de morir por patología cardiovascular, en un 44% el de sufrir un infarto de miocardio, en un 42% la insuficiencia cardíaca, en un 49% el accidente cerebrovascular, y en un 40% la necesidad de someterse a una revascularización coronaria, una intervención que se realiza cuando hay una obstrucción de las arterias coronarias, que consiste en utilizar venas o arterias de alguna otra parte del cuerpo.

La ingesta matinal de los antihipertensivos carece de aval científico.

En este trabajo se ha analizado a 19.084 pacientes diagnosticados de hipertensión 10.614 varones y 8.470 mujeres, procedentes de 40 centros de atención primaria del Servicio Gallego de Salud. Casi la mitad de los participantes –9.532– tomaron las pastillas para el control de la tensión por la mañana, y el resto –9.552– por la noche, durante los más de seis años de media que duró el estudio. Durante ese tiempo se les controló la tensión arterial durante al menos 48 horas tras cada visita clínica, y como mínimo una vez al año.

Así, comprobaron que los pacientes hipertensos medicados al acostarse tenían una presión arterial menor de día y, sobre todo, de noche. En un estudio anterior, el equipo de la Universidad de Vigo ya había demostrado que la tensión arterial sistólica –popularmente conocida como alta– durante las horas de sueño es un marcador de riesgo cardiovascular. En el trabajo actual han comprobado que tener ese parámetro bajo reduce las posibilidades de sufrir enfermedades del corazón.

La hipertensión, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) afecta a uno cada cinco adultos y es la causa de 9,4 millones de muertes cada año en el mundo. Se calcula que en Colombia existen 5,1 millones de hipertensos, 9,9 millones con obesidad preocupante, el 3,6 por ciento de la población.

Por Sercuidado

Ser Cuidado - Servicio inmediato de cuidadores, es la empresa en Servicios Integrales de Asistencia a las Personas con dependencia funcional, dedicada a la atención a personas mayores en búsqueda de un envejecimiento digno, a personas con enfermedades degenerativas, a personas con discapacidades y a personas accidentadas.

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