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EMPODERAMIENTO DE LOS CUIDADORES

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Planes de vida de personas cuidadoras primarias Empoderamiento y corresponsabilidad familiar, Comunitaria e institucional.
Empoderar a las mujeres  y hombres cuidadores de personas mayores dependientes y de personas con alguna discapacidad, para que gocen de unas condiciones de vida y unas condiciones laborales dignas. Cuidar es una acción compleja que comprende tareas de distintos tipos: Básicas (Compras, cocinar, ropa, limpieza, traslados, gestiones), Cuidado personal (alimentación, Aseo, vestido, movilidad), Cuidados especializados (medicación, curas, rehabilitación, acompañar), Cuidado emocional (escucha, dar cariño, consolar, animar, compañía), Cuidado relacional (entretenimiento, dar conversación, ayuda a tareas escolares u otras, Favorecer relaciones sociales), Cuidado del ambiente (adecuar la casa), Cuidados de Gestión (supervisar, vigilancia, control y gestión responsabilidad). Se trata de una actividad poco reconocida, el cuidado es prestado en virtud de las relaciones afectivas y pertenece por tanto al terreno de lo privado. Se desarrolla en el ámbito doméstico y como tal queda oculto a la comunidad.

El costo que asumen los cuidadores en sus vidas  es elevado en términos de salud, calidad de vida, y desarrollo profesional, relaciones sociales, disponibilidad de tiempo propio y repercusiones económicas. Es por  todo ello que se plantea la urgente necesidad de desarrollar y potenciar iniciativas que ayuden al colectivo de los cuidadores y que tienen que ver con trabajar con ellos en su empoderamiento para que realmente se aborden los problemas de una manera real y continua.

En relación con la figura del cuidador, es necesario diferenciar entre aquel no profesional, esto es, cuando la persona dependiente esté siendo atendida por su entorno familiar o persona próxima; y el cuidador profesional que aquí en Colombia son los Enfermeros.  Quienes se encuentren  vinculados por una relación contractual establecida entre la persona atendida y el cuidador/a. Como consecuencia de ello surgen un gran número de oportunidades laborales, sobre todo para mujeres que en buena medida desempeñan trabajos remunerados en este sector, que surgen tanto por la demanda privada de muchos hogares. Sin embargo, tanto en la esfera pública como en los entornos domésticos, los cuidados interrogan a la posible institucionalización y mercantilización sobre su falta de visibilidad y de reconocimiento, así como sobre las barreras que existen para su Empoderamiento lo que supondría también un mayor bienestar para los cuidadores familiares. Al considerar el cuidado como un trabajo se plantea el problema tanto de su remuneración y otras condiciones laborales, como de las cualidades y las competencias que requiere (Martin, 2008). Son tareas que están frecuentemente feminizadas, poco valoradas, con escasa remuneración y, en conjunto, con una muy básica cualificación reconocida. Pues esta última no es solo cuestión de especialización, sino que supone la capacidad de efectuar ciertos trabajos y ciertas tareas gracias a un aprendizaje completo y apropiado (Naville, 1948: 81; Cfr. Lallament, 2010: 337). Este tipo de análisis pone en relación el sistema educativo y el sistema productivo yendo más allá de la cualificación formal. Pero, es con la noción de cualificación tácita (Wood, 1984) con la que es posible integrar la parte invisible de las competencias social-mente inculcadas, muchas de ellas tienen que ver con lo relacional y con lo emocional, un trabajo de socialización efectuado, sobre todo por las madres en las familiar (Kergoat, 1998).

En tanto que en su desempeño se ponen en acción saberes y competencias adquiridas en el mismo proceso de construcción de la identidad femenina, los trabajos de cuidado están afectados por la desconsideración que han sufrido históricamente (Martín Palomo, 2014). No obstante, el del cuidado es un sector de gran desarrollo en torno al que se están definiendo nuevas profesiones, y en esta definición se ponen en juego muchos otros elementos como la forma de entender el cuidado, la relación entre persona cuidadora y cuidada o los límites y obligaciones que este trabajo implica. En el trabajo de cuidado, cuando se desarrolla de forma remunerada se reproducen las desigualdades de género y se identifican nuevas a simetrías basadas en la clase social, el origen nacional o la etnia. Así, el trabajo por ser realizado fundamentalmente por mujeres, no solo es carencial en relación a la valoración y reconocimiento de dicha actividad sino que se desborda cuando se realiza en el ámbito doméstico, el hecho de cuidar amplía sus contenidos con diversas tareas domésticas o bien se termina asumiendo responsabilidades que no estaban incluidas en el contrato inicial. De tal modo que el propio trabajo de cuidado para la que la persona fue contratada se puede ampliar, y se flexibiliza para abarcar más, más actividades o más personas cuidadas. Esto no ocurre cuando el trabajo de cuidado es desempeñado por hombres, ya que en tal caso el trabajo concreto realizado cada día queda acotado a cuidar, y exclusivamente a la persona para la que el cuidador fue contratado.

El mayor obstáculo al que se enfrenta la Operaria  del cuidador es el poco valor que se le ha concedido históricamente. El cambio de imagen que se requiere es urgente y profundo e inicia cuando se comprende la necesidad de profesionalizarlos y  capacitarlos para proporcionar atención a personas dependientes. Y la respuesta está en ofrecer oportunidades para formarse a quienes ejercen de una u otra forma esta labor.  Esta titulación debe convertirse en una de las más demandadas dentro del sector salud. Es un hecho que al asegurar la cualificación profesional, mejorarán las condiciones laborales de los cuidadores, sus salarios y también la percepción de esta labor que cada día posee más importancia para nuestra sociedad. No se trata de que el modelo de cuidador familiar que se nos hace tan tradicional deje de ser importante o desaparezca al contrario.  Lo que ocupa a la sociedad es capacitar para el cuidado a sabiendas que de ello depende la salud y la vida de personas vulnerables.

Por Sercuidado

Ser Cuidado - Servicio inmediato de cuidadores, es la empresa en Servicios Integrales de Asistencia a las Personas con dependencia funcional, dedicada a la atención a personas mayores en búsqueda de un envejecimiento digno, a personas con enfermedades degenerativas, a personas con discapacidades y a personas accidentadas.

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